MARÍA INMACULADA, INCONDICIONAL CON EL PADRE

Jueves 8 de diciembre
Día de la Inmaculada

Hoy es la fiesta de María Inmaculada la que se puso a disposición del Padre sin pedir nada a cambio.
María se define por una relación, la original, la primera, la que tiene con su creador, esa es su virginidad.
Y si hubiera sido de otra manera no pasaría nada.
Dicen y es verdad, que todos tenemos tres nombres.
El primero es el que nos ponen nuestros padres al nacer. Nombre caprichoso, el que está de moda, nombre de un río, de un continente, de un futbolista famoso, combinación de letras… La verdad que dice poco y vale menos.
El segundo es el nombre que nos pone la sociedad. Olvidado el primero, se nos conoce por lo que hacemos: ahí va el secretario, el médico, el alcalde, el albañil…
El tercero es el nombre que nos pone Dios, el nombre de nuestra relación primera y original. “Al vencedor le daré una piedrecita blanca con un nombre nuevo”, le dice a la Iglesia de Pérgamo en el Apocalipsis.
Nuestra vida debiera estar orientada a descubrir el nombre con el que Dios nos llama y nos conoce desde antes de nacer.
A la virgen sus padres la llamaron María, nombre nada original en aquellos tiempos.
Sus vecinos de Nazaret seguro que la conocerían como la esposa de José y la madre de Jesús.
Dios la llamó, “la llena de gracia”.
En este día de fiesta todos los cristianos podemos reclamar nuestra virginidad, al margen de todas las definiciones técnicas de esta realidad, porque la virginidad se define por la única relación que importa, la que tengo con Dios y que tiene que ser total y fundamental.
Usted sabe bien su nombre, pero ¿se ha preguntado alguna vez por el nombre con el que Dios le conoce?
Intente colarse en la mentalidad de Dios y ponerse un nombre.