ENCARA QUE ET COSTE CONFIA EN JESÚS

JESÚS NOS INVITA A TRABAJAR POR UN MUNDO MEJOR Y MÁS SOLIDARIO


Domingo 18 de agosto
20º del tiempo ordinario
Lucas 12,49-53

No son fáciles las palabras de Jesús: “No he venido a traer paz al mundo, sino división. En adelante una familia estará dividida… el padre contra el hijo y el hijo contra el padre… ¿Se contradice Jesús cuando afirma: “mi paz os doy”? ¿Qué nos quiere decir hoy?
Es frecuente oír, incluso en ambientes cristianos, que ante todo es necesario observar la ley y el orden establecido. Es cierto que la ley y el orden son necesarios en toda sociedad, pero con frecuencia se defienden sin tener en cuenta si el orden establecido es o no es un auténtico desorden social en el que se garantizan o no los derechos de la persona; o si se ha logrado que las masas empobrecidas coman y encuentren trabajo, o si se han eliminado las guerras y las armas nucleares…
El Evangelio de Jesús no es belicoso, sino sembrador de paz, de justicia, de fraternidad para quien se comprometa a ser coherente con él. Y esto no siempre es “bien visto y compartido por todos”.
Quien quiera ser creyente en Jesús no puede ser fatalista, buscando, ante todo, tranquilidad y falsa paz. No puede ser inmovilista justificando el actual orden de cosas, sin trabajar con esfuerzo creador y solidario por un mundo mejor; ha de vivir y actuar movido por la aspiración de colaborar en cambiar la humanidad hacia la justicia y el establecimiento de un orden nuevo.

LA GELOSIA I L'AVARÍCIA ENS FAN EGOISTES FENT QUE DESATENGUEM ELS ALTRES

JESÚS NOS DA LA VIDA PARA VIVIRLA POR Y PARA LOS DEMÁS


Domingo 4 de agosto
18º del tiempo ordinario
Lucas 12, 13-21

Cuentan que Buda tuvo que refugiarse en la cabaña de un pescador a causa de una tormenta. El pescador que no sabía quién era su huésped, le ofreció una humilde cena y una cama.
A la mañana siguiente, al despedirse, Buda le dijo quién era, le dio las gracias por la hospitalidad y le dijo que le pidiera lo que quisiera.
"Quiero oro", le dijo el pescador.
Preocupado por su bienestar, Buda le aconsejó: "El oro adquirido sin esfuerzo es una maldición, no una bendición. Te enseñaré por tanto la manera de adquirirlo".
En la playa, en frente de tu casa, hay una piedra mágica. Si la encuentras y tocas con ella un trozo de acero, éste se convertirá en oro.
El pescador que llevaba una pulsera de acero se puso de inmediato a buscar la piedra mágica. Tocaba su pulsera con las piedras y las lanzaba al mar. El ansia del oro no le permitía descansar. Y así fue lanzando todas las piedras al mar.
Finalmente, miró su pulsera y, oh sorpresa, se había convertido en oro. Pero, ¿dónde estaba la piedra mágica? La había lanzado al fondo del mar.
La piedra mágica se había perdido en el frenesí avaricioso de encontrarla y hacerse rico.
Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Jesús".
La piedra que transforma la vida entera en oro, en felicidad, en riqueza eterna, "en darte buena vida" es haberla vivido con y para los demás desde el único mandamiento de Jesús, el del amor por los demás.

LA MÚSICA POT AJUDAR-NOS A ORAR

JESÚS ES EL NOSTRE PA DE CADA DIA

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA

Domingo 28 de julio
17º del tiempo ordinario
Lucas 11,1-13

El padrenuestro, que Jesús enseña a sus discípulos como modelo de oración y que nosotros recitamos tan a menudo, nos muestra cuán amplios deben ser nuestros deseos y anhelos de ser consecuentes con lo que decimos.
El padrenuestro comienza invitándonos a desear que el nombre de Dios sea conocido y amado por todas partes. Porque este debe ser el gran anhelo cristiano: que Jesús y su amor estén presentes en la vida de todos los hombres y mujeres del mundo.
Después, pedimos que venga el Reino de Dios y que la voluntad de amor de Dios llegue a todo el mundo. ¿Qué quiere decir Reino de Dios?, ¿qué quiere decir que la voluntad amorosa de Dios se realice ya ahora en la tierra? Quiere decir que se haga realidad todo lo que Jesús enseñó. Quiere decir que el mundo sea tal como Jesús nos dijo. Quiere decir que el amor y la fraternidad sean lo que marque la vida de los hombres y nadie quede al margen de una vida digna. Ciertamente sería muy poco cristiana nuestra plegaria si estos deseos no formasen parte importante de ella.
Después pedimos que no nos falte el pan. A cada uno de nosotros y a todos los hombres. Que no nos falte lo necesario para vivir, y que no le falte a nadie. Y que no nos falte el pan del Espíritu, todo aquello que nos ayuda a crecer como personas y como creyentes. Y finalmente, con mucho realismo, el padrenuestro nos hace mirar nuestra realidad débil y pecadora, y nos hace recordar que podemos caer en el mal, en males de toda clase, del cuerpo y del espíritu. Y nos hace pedir perdón, y nos hace pedir que seamos liberados del mal.
Todo esto es lo que Jesús nos enseña a pedir. Todo esto debe formar parte de nuestra oración confiada a Jesús, que es nuestro hermano, es amigo, es compañero de camino