RICOS Y POBRES

JESÚS NOS QUIERE POBRES

Domingo 11 de octubre
28 del tiempo ordinario
Marcos 10,17-30


Aunque casi nunca se quiere admitir así, es una enfermedad mental que pone de manifiesto un desarreglo interior de la persona. Una falta de equilibrio que consiste en equivocar los intereses vitales y los objetivos orientadores de la vida.
Esta enfermedad se va agravando en la medida en que la persona va poniendo como objetivo supremo de su vida el dinero y lo que el dinero puede dar. Sin darse cuenta él mismo, el enfermo termina por reducir su existencia a ser reconocido y admirado por su dinero, por la posición social que ocupa, por los coches que posee o por el nivel de vida que se puede permitir.
Entonces el dinero se convierte en lo más importante de la vida. Algo que se antepone a la ética, al descanso, a la amistad y al amor. Y la vida termina por arruinarse en la insatisfacción constante, la competitividad y la necesidad de ganar siempre más.
Si la persona no sabe detenerse, poco a poco irá cediendo a pequeñas injusticias, luego a mayores. Lo que importa es ganar a toda costa. Llega un momento en que el corazón se endurece y la codicia se va apoderando de la persona corrompiéndolo todo, aunque casi siempre permanezca disimulada bajo apariencias respetables.
El remedio no consiste en despreciar el dinero sino en saber darle su verdadero valor. El dinero que se gana con un trabajo honrado es bueno. Es necesario para vivir. Pero se convierte en nocivo cuando domina nuestra vida y nos empuja a tener siempre más y más, sólo por poseer y conseguir lo que otros no pueden.
Cuando esto sucede, fácilmente se cae en el vacío interior, el trato duro con los demás, la nostalgia de un pasado en el que, con menos dinero, se era más feliz o el temor a un futuro que parece siempre amenazador.

La manera sana de vivir el dinero es ganarlo de manera limpia, utilizarlo con inteligencia, hacerlo fructificar con justicia y saber compartirlo con los más necesitados.

CARTA DE NUESTRO PÁRROCO PARA LA CONVOCATORIA DE INICIO DE CONFIRAMCIÓN

Estimados padres:

El barco está preparándose para comenzar la travesía hacia un puerto de ruta  llamado Confirmación. Por este motivo os  hacemos llegar la invitación a participar en la catequesis de Confirmación en coherencia con el compromiso que adquiristeis al bautizar a vuestros hijos.

Os adjuntamos un díptico explicativo que incluye la inscripción para este nuevo curso. En él encontraréis las fechas y horarios previstos.

DIAS DE INSCRIPCIÓN: Octubre, Jueves 22 y viernes 23, de 19’30 h. a 20’30 h. en el despacho parroquial.

DISTRIBUCIÓN DE GRUPOS: Viernes 30 octubre a las 20 h. en el Hogar Parroquial. Acuden todos los de Confirmación.

CELEBRACIÓN DE INICIO: Viernes 6 noviembre a las 20 horas en la Iglesia. Todos los de Confirmación con sus padres y  catequistas para comenzar el curso.

La catequesis de Confirmación es un espacio para el crecimiento en los valores que favorecen la maduración integral de vuestros hijos que completa el ciclo de los sacramentos de  la iniciación cristiana –Bautismo, Eucaristía y Confirmación-.

Párroco y catequistas estamos a vuestra disposición. No dejéis de aprovechar esta oportunidad que se os ofrece. Seguiremos en contacto.

Un cordial saludo.

Ismael Ortiz Company, párroco
Y Equipo de Catequistas.


ESTA CARTA LA RECIBIRÉIS PRÓXIMAMENTE TODOS LOS BAUTIZADOS EN NUESTRA PARROQUIA EN VUESTRAS CASAS


ENGANXA'T Al TREN DE CONFIRMACIÓ

CARREGUEM LES MOTXILLES I COMENCEM EL CURS DE CONFIRMACIÓ

ACABADES LES MERESCUDES VACANCES L'EQUIP DE CATEQUISTES ESTÁ PREPARANT EL CURS DE CONFIRMACIÓ. AMB IL·LUSIONS RENOVADES I NOUS ÀNIMS ESTEM ULTIMANT ELS PREPARATIU PER A REBRE ALS NOUS MEMBRES DE LA FAMÍLIA DE CONFIRMACIÓ I REINICIAR LES ACTIVITATS AMB ELS CUALS ENGUANY ENTREU FORMAR PART DEL SEGON CURS.
PER ALS CUALS VOLEU INICIAR LA VOSTRA MARXA EN CONFIRMACIÓ. 
ESTAREM ELS PRÒXIMS DIES 22 I 23 EN EL DESPATX PARROQUIAL PERQUÈ US APUNTEU.
AVISA A LES TEUES AMIGUES/IS I VENIU A FORMAR PART D'ESTÁ GRAN FAMÍLIA.

QUE FÀCIL ÉS FER FELIÇ A UNA PERSONA

PART DEL MISSATGE DEL PAPA FRANCISCO PER A LA JORNADA MUNDIAL DE L'EMIGRANT I DEL REFUGIAT

La Iglesia apoya a todos los que se esfuerzan por defender los derechos de todos a vivir con dignidad, sobre todo ejerciendo el derecho a no tener que emigrar para contribuir al desarrollo del país de origen. Este proceso debería incluir, en su primer nivel, la necesidad de ayudar a los países del cual salen los emigrantes y los prófugos. Así se confirma que la solidaridad, la cooperación, la interdependencia internacional y la ecua distribución de los bienes de la tierra son elementos fundamentales para actuar en profundidad y de manera incisiva sobre todo en las áreas de donde parten los flujos migratorios, de tal manera que cesen las necesidades que inducen a las personas, de forma individual o colectiva, a abandonar el propio ambiente natural y cultural. En todo caso, es necesario evitar, posiblemente ya en su origen, la huida de los prófugos y los éxodos provocados por la pobreza, por la violencia y por la persecución.

MUJER Y HOMBRE SON IGUALES ANTE JESÚS

Domingo 4 de octubre
27 del tiempo ordinario
marcos 10,2-16

Jesús no está hablando del divorcio moderno que conocemos hoy, sino de la situación en que vivía la mujer judía dentro del matrimonio, controlado por el varón. Según la ley de Moisés, el marido podía romper el contrato matrimonial y expulsar de casa a su esposa. La mujer, por el contrario, sometida en todo al varón, no podía hacer lo mismo.
Por tanto, la pregunta de los fariseos no era la pregunta por el divorcio, tal como ahora se plantea ése asunto, sino la pregunta por la desigualdad de derechos entre el hombre y la mujer. Es decir, los fariseos preguntaban si los privilegios del hombre eran prácticamente ilimitados. Ahora bien, eso es lo que Jesús no tolera. La desigualdad de derechos está directamente en contra del Evangelio.
La respuesta de Jesús sorprende a todos. No entra en las discusiones de los rabinos. Invita a descubrir el proyecto original de Dios, que está por encima de leyes y normas. Esta ley “machista”, en concreto, se ha impuesto en el pueblo judío por la “dureza de corazón” de los varones que controlan a las mujeres y las someten a su voluntad.
Jesús ahonda en el misterio original del ser humano. Dios “los ha creado varón y mujer”. Los dos han sido creados en igualdad. Dios no ha creado al varón con poder sobre la mujer. No ha creado a la mujer sometida al varón. Entre varones y mujeres no ha de haber dominación por parte de nadie.
Desde esta estructura original del ser humano, Jesús ofrece una visión del matrimonio que va más allá de todo lo establecido por la “dureza de corazón” de los varones. Mujeres y varones se unirán para “ser una sola carne” e iniciar una vida compartida en la mutua entrega sin imposición ni sumisión.

Este proyecto matrimonial es para Jesús la suprema expresión del amor humano. El varón no tiene derecho alguno a controlar a la mujer como si fuera su dueño. La mujer no ha de aceptar vivir sometida al varón. Es Dios mismo quien los atrae a vivir unidos por un amor libre y gratuito. Jesús concluye de manera rotunda: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el varón”.