PART DEL MISSATGE DEL PAPA FRANCISCO PER A LA JORNADA MUNDIAL DE L'EMIGRANT I DEL REFUGIAT
La Iglesia apoya a todos los que se esfuerzan
por defender los derechos de todos a vivir con dignidad, sobre todo ejerciendo
el derecho a no tener que emigrar para contribuir al desarrollo del país de
origen. Este proceso debería incluir, en su primer nivel, la necesidad de
ayudar a los países del cual salen los emigrantes y los prófugos. Así se
confirma que la solidaridad, la cooperación, la interdependencia internacional
y la ecua distribución de los bienes de la tierra son elementos fundamentales
para actuar en profundidad y de manera incisiva sobre todo en las áreas de
donde parten los flujos migratorios, de tal manera que cesen las necesidades
que inducen a las personas, de forma individual o colectiva, a abandonar el
propio ambiente natural y cultural. En todo caso, es necesario evitar,
posiblemente ya en su origen, la huida de los prófugos y los éxodos provocados
por la pobreza, por la violencia y por la persecución.
MUJER Y HOMBRE SON IGUALES ANTE JESÚS
Domingo 4 de octubre
27 del tiempo ordinario
marcos 10,2-16
Por tanto, la pregunta de los fariseos no era la pregunta por el
divorcio, tal como ahora se plantea ése asunto, sino la pregunta por la
desigualdad de derechos entre el hombre y la mujer. Es decir, los fariseos
preguntaban si los privilegios del hombre eran prácticamente ilimitados. Ahora
bien, eso es lo que Jesús no tolera. La desigualdad de derechos está
directamente en contra del Evangelio.
La respuesta de Jesús sorprende a todos. No entra en las
discusiones de los rabinos. Invita a descubrir el proyecto original de Dios,
que está por encima de leyes y normas. Esta ley “machista”, en concreto, se ha
impuesto en el pueblo judío por la “dureza de corazón” de los varones que
controlan a las mujeres y las someten a su voluntad.
Jesús ahonda en el misterio original del ser humano. Dios
“los ha creado varón y mujer”. Los dos han sido creados en igualdad. Dios no ha
creado al varón con poder sobre la mujer. No ha creado a la mujer sometida al
varón. Entre varones y mujeres no ha de haber dominación por parte de nadie.
Desde esta estructura original del ser humano, Jesús ofrece una
visión del matrimonio que va más allá de todo lo establecido por la “dureza de
corazón” de los varones. Mujeres y varones se unirán para “ser una sola carne”
e iniciar una vida compartida en la mutua entrega sin imposición ni sumisión.
Este proyecto matrimonial es para Jesús la suprema expresión del
amor humano. El varón no tiene derecho alguno a controlar a la mujer como si
fuera su dueño. La mujer no ha de aceptar vivir sometida al varón. Es Dios
mismo quien los atrae a vivir unidos por un amor libre y gratuito. Jesús
concluye de manera rotunda: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el varón”.
EL PAPA DAVANT NACIONS UNIDES

PARTE DEL DISCURSO QUE EL PAPA FRANCISCO HA HECHO ANTE EL PLENO DEL CONGRESO DE NACIONES UNIDAS
La experiencia de estos 70 años, más allá de todo lo conseguido, muestra que la reforma y la adaptación a los tiempos es siempre necesaria, progresando hacia el objetivo último de conceder a todos los países, sin excepción, una participación y una incidencia real y equitativa en las decisiones. Tal necesidad de una mayor equidad, vale especialmente para los cuerpos con efectiva capacidad ejecutiva, como es el caso del Consejo de Seguridad, los organismos financieros y los grupos o mecanismos especialmente creados para afrontar las crisis económicas. Esto ayudará a limitar todo tipo de abuso o usura sobre todo con los países en vías de desarrollo. Los organismos financieros internacionales han de velar por el desarrollo sustentable de los países y la no sumisión asfixiante de éstos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia.
ARRANCA LO QUE TE IMPIDA DAR FRUTOS DE AMOR
Domingo 27 de abril
26 del tiempo ordinario
Marcos 9,38-43.45.47-48
Érase un rey que cada día dedicaba un tiempo a escuchar las peticiones de sus súbditos. Y cada día un hombre bueno, vestido de mendigo, se acercaba al rey y le ofrecía una fruta muy madura. El rey la recibía y se la entregaba al tesorero que estaba detrás del trono.
Un día, al cabo de muchos años de repetirse este gesto, un mono del palacio vino a sentarse en un brazo del sillón del trono. El mendigo acababa de ofrecer al rey su fruta y éste se la dio al mono. Cuando éste la mordió una joya de mucho valor cayó al suelo.
El rey, maravillado, le preguntó al tesorero qué había sido de las otras. El tesorero no respondió porque había tirado las frutas por la ventana a un patio interior.
El tesorero corrió al patio y allí, en el suelo, encontró las frutas ya podridas y un montón de joyas preciosas.
Un mono –gracias a un mono- que se atrevió a morder la fruta se descubrió el tesoro que le regalaba, cada día, un hombre bueno.
¿Seremos capaces de descubrir lo valioso que nos ofrecen los otros, aunque a primera vista no se vea?
26 del tiempo ordinario
Marcos 9,38-43.45.47-48
Érase un rey que cada día dedicaba un tiempo a escuchar las peticiones de sus súbditos. Y cada día un hombre bueno, vestido de mendigo, se acercaba al rey y le ofrecía una fruta muy madura. El rey la recibía y se la entregaba al tesorero que estaba detrás del trono.
Un día, al cabo de muchos años de repetirse este gesto, un mono del palacio vino a sentarse en un brazo del sillón del trono. El mendigo acababa de ofrecer al rey su fruta y éste se la dio al mono. Cuando éste la mordió una joya de mucho valor cayó al suelo.
El rey, maravillado, le preguntó al tesorero qué había sido de las otras. El tesorero no respondió porque había tirado las frutas por la ventana a un patio interior.
El tesorero corrió al patio y allí, en el suelo, encontró las frutas ya podridas y un montón de joyas preciosas.
Un mono –gracias a un mono- que se atrevió a morder la fruta se descubrió el tesoro que le regalaba, cada día, un hombre bueno.
¿Seremos capaces de descubrir lo valioso que nos ofrecen los otros, aunque a primera vista no se vea?
QUIEN QUIERA SER EL PRIMERO QUE SEA EL SERVIDOR DE TODOS
Domingo 20 de septiembre
25 del tiempo ordinario
Marcos 9,30-37
25 del tiempo ordinario
Marcos 9,30-37
Según el relato de Marcos, hasta por tres
veces insiste Jesús, camino de Jerusalén, en el destino que le espera.
Los discípulos no le entienden. Les da miedo hasta preguntarle.
Ellos siguen pensando que Jesús les aportará gloria, poder y prestigio. No
piensan en otra cosa. Al llegar a su casa de Cafarnaúm, Jesús les hace una sola
pregunta: ¿De qué discutíais por el camino? ¿de qué han hablado a sus espaldas
en esa conversación en la que Jesús ha estado ausente?
Los discípulos guardan silencio. Les da vergüenza decirle la
verdad. Mientras Jesús les habla de entrega y fidelidad, ellos están pensando
en quién será el más importante. No creen en la igualdad y la fraternidad que
busca Jesús. En realidad, lo que les mueve es la ambición y la vanidad: ser
superiores a los demás.
De espaldas a Jesús y sin que su Espíritu esté muy presente, ¿no
seguimos discutiendo de cosas parecidas? ¿tiene que renunciar la Iglesia a
privilegios multiseculares o ha de buscar poder social?
Ante el silencio de sus discípulos, Jesús se
sienta y los llama. Tiene gran interés en ser escuchado. Lo que va a decir no
debe ser olvidado: Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el
servidor de todos. En su movimiento no hay que mirar tanto a los que ocupan los
primeros puestos y tienen nombre, títulos y honores. Importantes son los que,
sin pensar mucho en su nombre, prestigio o tranquilidad personal, se dedican
sin ambiciones y con total libertad a servir, colaborar y contribuir al
proyecto de Jesús. No lo hemos de olvidar: lo importante no es quedar bien sino
hacer el bien.
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