TOT VA COMENÇAR FA DOS ANYS I ES REINICIARA LA SETMANA VINENT


SERVISCA COM A EXEMPLE ESTER GRUP PER A COMPROVAR COM HEU CANVIAT FÍSICAMENT EN DOS ANYS. ESTIC CONVENÇUT QUE TAMBÉ HEU CANVIAT EN EL VOSTRE INTERIOR, ESPERE QUE AQUESTS DOS ANYS HAGEN SERVIT PER A SABER I ENTENDRE L'ESTAREU FENT EL PRÒXIM DIA 3 QUAN LI DIGUEU SÍ A JESÚS.



JESÚS ESTÀ PRESENT EN MOLTES PERSONES

JESÚS ENS CONVIDA A CONTAGIAR AMB LA NOSTRA VIDA

JESÚS SIGUE ENTRE NOSOTROS

Domingo 28 de mayo.
Ascensión del señor.
mateo 28,16-20

Si Jesús está entre nosotros,

¿Qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?


No tanto mirar al cielo. Es misión nuestra mirar a la tierra para que se vaya convirtiendo en un cielo. La hora del compromiso. Quiere decir que, si Cristo se ha marchado, nosotros tenemos que hacerlo presente. Es la hora del testimonio. Jesús mismo nos envía: “Id y haced discípulos”.
Recogemos el testigo de Cristo. Recorramos el mundo presentando ese testigo. Repitamos no solo las palabras, sino los gestos de Jesús: donde haya una herida, sepamos curar; donde haya una necesidad, sepamos compartir; donde haya una división, sepamos unir; donde haya una soledad, sepamos acompañar; donde haya una injusticia, sepamos luchar; donde haya un desamor, sepamos amar.
Id al mundo entero repitiendo mis palabras, multiplicando mis gestos, celebrando mi Pascua. Haced mis veces. Sed una pequeña imagen mía, un Jesús vivo.
“Id”. Todos somos enviados. Todos somos misioneros. Vamos con todos los poderes. Pero no son poderes económicos, políticos o militares. Vamos con el poder de la fe, que es invencible. Vamos con el poder de la paz, que es contagioso. Vamos con el poder del amor, lo más fuerte que hay en el mundo. Vamos con el poder de Dios.
La tarea que nos espera es difícil. Hay muchos enfermos que curar, hay muchos muros que romper, muchos puentes que construir, muchas manos que unir… Hay realmente mucho que hacer…

---ORACIÓ PER A ABANS DE LA CONFIRMACIÓ--- Des del meu cor

ORACIÓN
ANTES DE DECIR SÍ

Señor, acompáñame en los buenos y malos momentos,
Guíame en la oscuridad hacia la luz del final del túnel.

Señor, dame fuerza en los momentos difíciles.

Jesús, gracias por ayudarme a tener paciencia y ser comprensiva.

Jesús, gracias por ayudarnos a todos,
y en especial a los más necesitados.

Señor Jesús, no te mueras por favor,
los cristianos te necesitamos.

Señor, no dejes que se vayan de este mundo las personas que más quiero,
ayúdame a cuidarlos.

Señor, no me dejes caer en el pecado
y perdóname si lo hago.
Ayúdame a perdonar,
 y a levantarme si fracaso.

Señor, dame empatía para perdonar
y valor para pedir perdón.

Amigo Jesús he llegado a la conclusión de que:
 ¡Oh, Jesús!, ¡Oh Jesús!
Como tú no hay dos,
Como tú no existen dos,

Gracias por todo.

PORTEM EL NOSTRE DOLOR CAP A LA VIDA COMPROMESA

ANTE EL DOLOR, ESPERANZA

Domingo 21 de mayo
6º de pascua
Juan 14,15-21

El Dios de amor nunca manda dolores a sus hijos solo para probarlos. El dolor es más bien una parte de nuestra condición humana, deuda de nuestra raza atada al tiempo. Por eso hay que decir que no hay hombre sin dolor.
Lo que jesús sí nos da, es la posibilidad de que ese dolor sea fructífero. El hombre tiene en sus manos ese don terrible de conseguir que su propio dolor y el de sus prójimos se conviertan en vinagre o en vino generoso. Y tenemos que reconocer con tristeza que desgraciadamente son muchos más los seres destruidos por la amargura que aquellos que saben convertirlo en fuerza y alegría.
Así ocurre que hay supuestos “grandes” de este mundo que se hunden en la primera tormenta, mientras que “pequeñas” personas son maravillosas cuando llega la angustia. Un hospital es siempre como una especie de juicio final anticipado.
Nos debe de contagiar más una vida plena que una vida larga. El valor de una vida no se mide por los años que dura, sino por los frutos que produce. De ahí, que ante la enfermedad, pase lo que pase, a lo que no tenemos derecho es a desperdiciar nuestra vida, a creer que porque estoy enfermo tengo disculpa para no cumplir con mi deber o a amargar la vida a los que me rodean.
Y me veo obligado a subrayar que la verdadera enfermedad del mundo es la falta de amor, el egoísmo. ¡Tantos enfermos amargados porque no encontraron una mano compasiva y amiga! ¡Qué fácil, en cambio, seguir cuando te sientes amado y ayudado!
Nunca en nuestra vida haremos algo mejor que querer a nuestros enfermos, sostenerlos y sonreírles. Hay en el mundo un déficit de compasión.          

El evangelio de este domingo es una proclamación de Jesús, cuando siente cercana su muerte, de la cercanía y el amor del Padre especialmente en los momentos duros de la vida. Sus palabras: «No os dejaré desamparados, volveré… Vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros» van dirigidas preferentemente a los que sufren.