PARA SER HERMANOS DE JESÚS TENEMOS QUE SER SERVIDORES DE LOS DEMÁS


Domingo 21 de octubre
29º del tiempo ordinario
Marcos 10,35-45

Seáis estudiantes o estéis ya trabajando, seguramente os invitaran a enrolaros en la dinámica de nuestro mundo actual, quienes dirigen y quienes mandan, quienes pretenden, o así lo dicen, mejorar y mejoraros, os invitan a ser emprendedores. Es una de las consignas del hoy nuestro, capitalista y egoísta. Os empujan y calculáis posibilidades y riesgos para vuestro futuro. Empezáis, o continuáis compitiendo, puesta la vista en superar a los demás. A triunfar, a que sea reconocido vuestro valer, que pensáis es superior al de los demás. No es actitud nueva. Los dos apóstoles predilectos, discutían, ambicionaban, querían ser los más entre los demás.
Pueden ser egoístas pero al menos son sinceros. Y con sinceridad Él les advierte y les da una enseñanza que está totalmente actual y podríamos adaptarla con las siguientes palabras: El poder y el mando inclinan a la corrupción, todo el mundo lo sabe y hasta llega a aceptarlo. En todos los sitios pasa igual. En todos los sitios cuecen habas, dice el proverbio. Pues no, no debe ser así, pese a que no se estile otra cosa. En el mundo que nos enseña Jesús como ejemplo de amor por los demás, debe imperar el servicio y la humildad.
Se pone Él como ejemplo. Lo debemos contemplarlo nosotros como testimonio a seguir.


EL PRÒXIM 15 I 16 OBRIM LES NOSTRES PORTES PERQUÈ T'UNISQUES ALS GRUPS DE CONFIRMACIÓ I EL PRÒXIM 27, LA GRAN FESTA, LA FESTA DE LA CONFIRMACIÓ

TORNAR A l'AMOR VERTADER DE QUAN VAM SER XIQUETES/ETS, A AÇÒ ENS CONVIDA JESÚS

LOS CRISTIANOS TENEMOS QUE RESPONDER CON ENERGÍA EVANGÉLICA ANTE LA VIOLENCIA DE GENERO


Domingo 7  de octubre
27º del tiempo ordinario
Marcos 10, 2-16

Jesús ofrece una visión del matrimonio que va más allá de todo lo establecido por la “dureza de corazón” de los varones. Mujeres y varones se unirán para “ser una sola carne” e iniciar una vida compartida en la mutua entrega sin imposición ni sumisión.
Este proyecto matrimonial es para Jesús la suprema expresión del amor humano. El varón no tiene derecho alguno a controlar a la mujer como si fuera su dueño. La mujer no ha de aceptar vivir sometida al varón. Es Dios mismo quien los atrae a vivir unidos por un amor libre y gratuito.
El hombre y la mujer “no son dos, sino una sola carne”, es decir se funden en una unidad que es tanto como decir una perfecta igualdad en dignidad y derechos, por más que sean tan patentes las diferencias. La diferencia es un hecho. La igualdad es un derecho. Deducir de este evangelio lo que Jesús no puedo pretender decir, ya que ni se lo preguntaron, es manipular (por ignorancia) lo que dijo Jesús.
Hemos de escuchar el mensaje de Jesús. No es posible abrir caminos al reino de Dios y su justicia sin luchar activamente contra el patriarcado. ¿Cuándo reaccionaremos en la Iglesia con energía evangélica contra tanto abuso, violencia y agresión del varón sobre la mujer? ¿Cuándo defenderemos a la mujer de la “dureza de corazón” de los varones?