SI APAGUEM LA NOSTRA LLUM SEREM VELLS ABANS D'HORA

SER CRISTIA SIGNIFICA ESTAR EN CONTÍNUA CERCA

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Domingo 14 de enero
2º del tiempo ordinario
Juan 1,35-42

¿Qué buscáis?, es la pregunta Jesús a los discípulos en el evangelio de hoy. Son las primeras palabras que Jesús pronuncia en el evangelio, y en verdad que se trata de una cuestión decisiva para aquellos discípulos y también para nosotros hoy, envueltos en el torbellino de múltiples ofertas, a menudo contradictorias entre sí.
¿Qué buscáis? ¿Qué buscamos nosotros? Responder a esta pregunta es fundamental, porque de la respuesta que demos depende nuestra realización como personas. Y no estaría mal que hoy en silencio intentásemos responder a esta pregunta que Cristo nos sigue haciendo a cada uno de nosotros.
Todos buscamos algo, buscamos la felicidad, buscamos la seguridad en nuestra vida y en el trabajo, la salud, un dinero que nos permita vivir con holgura. Y por supuesto también buscamos quien nos quiera, hijos, amigos. Y luego vienen las búsquedas personales en cosas más concretas que forman los hilos con la que vamos tejiendo nuestra vida. Una vida hecha de anhelos e ilusiones, y también de desengaños y desilusión.
El creyente conoce también la alegría de saberse perdonado. En medio de sus errores y mediocridad puede vivir la experiencia de la inmensa comprensión de Dios. El hombre de fe no se siente mejor que los demás. Conoce el pecado y la fragilidad. Su suerte es poder sentirse renovado interiormente para comenzar siempre de nuevo una vida más humana. .

El creyente cuenta también con una luz nueva frente al mal. No se ve liberado del sufrimiento, pero sí de la pena de sufrir en vano. Su fe no es una droga ni un tranquilizante frente a las desgracias. Pero la comunión con el Crucificado le permite vivir el sufrimiento sin autodestruirse ni caer en la desesperación.

GENT COMPROMESA QUE DÓNA L'AMOR REBUT PER JESÚS

JESÚS ENS CANVIA AMOR PER RANCOR

SER CRISTIANO SIGNIFICA CREERSE QUE JESÚS ME AMA


Domingo 7 de enero
Bautismo de Jesús
marcos 1,7-11

Contra lo que algunos puedan pensar, ser cristiano no es creer que Dios existe, sino que Dios me ama y me ama incondicionalmente, tal como soy y antes de que cambie.

Los evangelios no nos dicen nada de la infancia y juventud de Jesús. Solo nos cuentan un viaje a Jerusalén cuando tenía doce años. Y allí se perdió. Fue el primer disgusto que Jesús dio a José y a María.
Una vida normal. Un joven de tantos. No fue a la universidad. Trabajó en el taller de su padre. Los sábados iba a la sinagoga a cantar y escuchar la historia que Dios había hecho con su pueblo. Los domingos jugaría y charlaría con los amigos en las esquinas de Nazaret. Alguna vez tendría que ir al prestamista para poder pagar la renta. Alguna vez tendría que pedir perdón a sus padres por llegar tarde a casa. Alguna vez tendría que decir no a las malas ideas de sus compañeros. Alguna vez soñaría dejar Nazaret y viajar a otras tierras...
Jesús era tan normal que los evangelistas no tienen nada que contar.
Hasta que un día, siempre hay un día en la vida, en que todo cambió.
Ese día dejó de ser "normal". Dejó atrás la normalidad de Nazaret y comenzó la aventura con Dios, comenzó a incendiar el país con la "anormalidad" del reino de Dios. Su bautismo fue el día, por decirlo con nuestras palabras muy humanas y muy cristianas, el día de su conversión.
El día de su bautismo marcó un antes y un después. El después fue la pasión del reino de Dios, la fuerza del Espíritu, la identidad plena y nueva del Hijo de Dios, la vorágine de la predicación, la irrupción del amor, la búsqueda de los pecadores y abandonados, el ser puente entre Dios y los hombres, unir cielo y tierra.
Jesús "marcado y lleno del Espíritu" descubre su nuevo ser. "Tú eres mi Hijo, el amado, al que miro con cariño".
Jesús, el amado, el mirado con cariño por Dios, descubre su nueva dimensión, no se pertenece, pertenece a otro, es de Dios y para Dios.
Y lo vivió con tal intensidad que ya nada fue igual. Se puso incondicionalmente al servicio de Dios hasta el final de su vida y pudo decir: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu".
El día de su bautismo comenzó la nueva creación, la nueva alianza de Dios con los hombres, el nuevo bautismo en el Espíritu.
Para Jesús todo empezó el día en que viajó al río Jordán, se bautizó y salió del agua lleno del Espíritu, fuerza y poder de Dios, ungido para predicar la aventura de un nuevo amor en el que hay salvación para todos.

ELS REIXOS ARRIBEN A LA NOSTRA PARRÒQUIA



El dia de Reixos en l'eucaristia de la 11:30 ens van visitar les seues majestats per a adorar al xiquet Jesús, oferir-li regals i fer realitat els somnis dels xiquets presents.
Al final de l'eucaristia es van lliurar els regals a tots els que havien participat en el concurs de betlems i es van lliurar els trofeus als tres primers classificats.