SI NO AMES NO TINDRÀS UN MOTIU PER A VIURE

MOLTES VEGADES TENIM A JESÚS DAVANT I NO HO CONEIXEM

JESÚS NO NOS ABANDONA, SIEMPRE ESTÁ A NUESTRO LADO

Jesús nos recuerda que debemos ser personas esperanzadas. Da dos razones. En la casa del Padre hay múltiples estancias. Todo el mundo está invitado. De verdad y muy bonito. Pero también que son diversas, que no se exige homogeneidad. Y esto muchos quieren olvidarlo. Pertenecen a una asociación, movimiento, camino o prelatura y se creen que todo el mundo debe hacer la misma opción. El Jardín de Dios, en tal caso, sería monótono, sus flores, muchas de ellas, parecerían de invernadero y en la Iglesia se vive la libertad de la flora silvestre. O en una única horma que quieren meter a todos, no cabrían las diversas idiosincrasias. La Comunión de los Santos es un festín de manjares selectos, diferentes, aptos para todas las apetencias. No hay nada tan encantador como ver por la montaña una genciana junto a un edelweiss y una orquídea. Y yo he visto próximas estas flores, sin que tuviera que escoger, maravillándome de todas.

7.- Hay religiones de libro. Sus enseñanzas se derivan exclusivamente de un texto. Sus adeptos se saben de memoria multitud de sus párrafos. Nuestra Fe es en una Persona. Es importante saber lo que dijo y pusieron posteriormente por escrito. Pero lo esencial es imitarle, amarle, sentirse unido a Él. Jesús, el Señor, nunca abandona. Él mismo es camino, pero aunque lo abandonéis, siempre podéis volver a encontrarlo, a recorrer con Él y en Él,

MOLTES FELICITATS MAMA

A TOTES LES MARES, FELICITATS

JESÚS ENS CONVIDA A CADASCUN A VIURE LLIURES

JESÚS NOS QUIERE ÚNICOS Y VIVIENDO A TOPE EN COMUNIDAD

Domingo 7 de mayo
4º de pascua
Juan 10,1-10

En la parábola, que escuchamos este domingo, conviene profundizar el mensaje que nos trasmite esta página del evangelio de Juan. Aunque seamos muchos, Jesús asegura que nos conoce a cada uno.  Son palabras suyas: “Mis ovejas escuchan mi voz, yo conozco una a una a mis ovejas y ellas me conocen, he venido para que cada una de ellas tengan vida y la tengan abundante”.
La palabra conocer en el lenguaje bíblico tiene un significado de relación personal, de intimidad amorosa y recíproca. Es la relación que quiere tener Jesús con nosotros. Él nos asegura que nos conoce a fondo, ha dado su vida por cada uno y por todos, así nos ama, espera que le conozcamos, que le amemos, nos fiemos de Él y le sigamos, Él nos da su propia vida, su Espíritu, quiere que tengamos vida abundante.
Para el pastor, su gran preocupación, lo más importante son las ovejas, es el punto central de esta parábola. El rebaño no es una masa informe, confusa, que grita y aplaude y vive sin saber por qué ni para qué. Jesús nos dice que su rebaño somos nosotros, las personas. El pastor las conoce una a una, las llama por su nombre, un día nos va a llamar para vivir siempre plenamente con Él, nadie debe ser explotado por quien no entra por la puerta, es porque quien es un explotador, un bandido.
Jesús espera de nosotros, de nuestra intimidad con Él, que comprendamos que junto a nosotros hay otras personas con nuestra misma dignidad por las que Él entrega su vida, por los que los que viven una vida desgraciada, para que hagamos lo posible para que vivan con la dignidad que Dios quiere para todos sus hijos. Lo espera de nosotros, aunque la organización de nuestro mundo lo haga tan difícil. Él lo quiere y espera que hagamos lo que podamos. En esto consiste seguirle. Será la verdadera grandeza de nuestra persona. Es el verdadero sentido de nuestra vida, Él lo quiere.
La figura del pastor bueno con la que Jesús se presenta hoy ante nosotros tiene fuerza para convencernos interiormente y decidirnos a seguirle.

Jesús es el pastor, que un día nos quiere acoger a todos. Éste es su mensaje.