ACTES PER A LA PREPARACIÓ PER A LA CONFIRMACIÓ 2015 PER A MARES/PARES I XIQUES/XICS
REUNIÓ DE MARES/PARES
-Dijous 21 a les 20:00 en l'església.
CONVIVÈNCIA
-Divendres 22 a les 18:00 hores en el "Hogar Parroquial"
CONFESSIÓ GENERAL
-Dimecres 27 a les 20:00 hores en l'església
DATES MOLT IMPORTANTS
Assaig: Dijous 28 a les 20:00 hores
Sopa: Divendres 29 a les 21:30 en bar cooperativa
Confirmació: Dissabte 30 a les 20:00 hores.
PERMANECED EN MI AMOR
Domingo 10 de mayo
6º de pascua
Juan 15,9-17
6º de pascua
Juan 15,9-17
La alegría de Jesús no
consiste en disfrutar egoístamente de la vida. Es la alegría de quien da vida,
de quien ayuda a crecer, de quien sabe crear las condiciones necesarias para
que crezca y se desarrolle una vida más humana.
He aquí una de las
enseñanzas claves del Evangelio. Solo es feliz quien hace un mundo más feliz.
Solo conoce la alegría quien sabe regalarla a los demás. Solo vive quien hace
vivir a otros…
San Juan de forma
explícita parece que quiere indicarnos con claridad dos caminos para vivir en
esta alegría de Jesús: “Como el Padre me amó así os he amado yo.
Manteneos en ese amor”… El amor y la amistad con el Señor, es la forma de
compartir la alegría de Jesús. Es aquello que nos dice Santiago: “Dios puede ser
tu amigo. Hazte digno de Él”.
Y la otra fuente
inagotable de alegría: “Amaos unos a otros”…
¿Crece nuestro amor a
los demás? Porque el amor o crece o decrece, el amor es una realidad que no
puede permanecer estancada…
Sería bueno que nos
preguntásemos si crecemos en el amor a los que tengo a mi lado: mi marido, mi
mujer, mis hijos, mis padres, mis amigos… ¿Crece mi amor hacia ellos o se ha
estancado en la rutina, la monotonía, la costumbre?
Hacer crecer el amor
es una eterna fuente de alegría, por eso el único mandamiento de la vida
cristiana es el Amor, por eso nuestra religión debiera ser la religión de la
alegría, del júbilo, de la esperanza…
Es triste comprobar
que muchos matrimonios que un día se quisieron de veras, conviertan su relación
en un mero soportarse. Nunca se besan tiernamente, ya no hay regalos el día del
santo o cumpleaños, ya desparecieron aquellas palabras tiernas y amorosas entre
ambos. Ella, que era la más maravillosa del mundo, ahora es la más pesada e
inaguantable. Y él, antes el “hombre más interesante” es ahora, un egoistón.
Y cuando se escuchan
ciertas disputas entre padres e hijos, uno no puede por menos de entristecerse,
porque con relativa facilidad aparecen frases despectivas, descalificaciones,
que no hacen sino mostrar la distancia que hay entre ellos.
Las relaciones entre
familiares, con los amigos… ¿Crecen o decrecen?
Un mundo cargado de
pesimismo, de desesperanza, de frustraciones, no será quizá, la mejor muestra
para indicarnos que el tan “cacareado amor” de nuestros días, es una realidad
que está en declive y por ello cada vez, hay más tristeza, más muerte, más
odios, más guerras.
Crecer en el amor es
la mejor receta para crecer en alegría. Crecer en amor, debiera de ser las
consigna y la tarea de todo cristiano.
JESÚS ES LA VID A LA QUE ESTAMOS UNIDOS
Domingo 3 de mayo
5º de pascua
Juan 15,1-8
5º de pascua
Juan 15,1-8
Jesús es visto como la vid a la que han de estar unidos los
sarmientos para dar fruto, se dice que “a todo sarmiento que no da fruto, lo
poda para que dé más fruto”.
Tener buenas
intenciones, mejorar nuestra vida, actuar a partir del amor a los demás,
preocuparnos por los más pobres… son cosas que a todos se nos pasan alguna vez
por la cabeza y decidimos hacerlo. El problema es cuando empiezan las
dificultades.
No es raro que cuando
decidimos actuar de acuerdo al mensaje de Jesús y eso empieza a ser difícil y
exigente, muchos nos justificamos: somos humanos, somos débiles, es demasiado.
Y empezamos a dar
marcha atrás. No es para tanto, hay cosas a las que no puedo renunciar…
nos olvidamos que Jesús renunció a su vida, asumiendo la muerte en cruz, para
permanecer fiel a su Padre y al mensaje que había anunciado.
Jesús pide a sus
discípulos que permanezcan fieles a lo que han aprendido de Él. Solo esa
permanencia fiel, hasta las últimas consecuencias hará que nuestra vida
produzca frutos que valgan la pena.
Pero, cuando nuestra
forma de vivir puede llevarnos a perder la imagen que hemos logrado frente a
los demás, pone en cuestión la situación que hemos alcanzado, o pone en
peligro, como fue el caso de Jesús, nuestra propia vida… ahí repensamos las
cosas y el instinto de supervivencia física, social o económica surge con
fuerza inesperada.
Que de vez en cuando
le demos una mano a los demás es aceptable. Que estemos dispuestos a dar
mi vida por los demás, hasta las últimas consecuencias, eso ya se hace más
difícil. Mejor lo dejamos para más adelante y de momento sorteamos el hoy de la
manera que menos nos afecte.
Así nos vamos
acostumbrando a vivir en la ambigüedad. Nos damos hasta que aparece la señal de
peligro. Ahí mejor parar y esperar tiempos que no sean tan exigentes.
Cuando lleguen tiempos
menos exigentes, haremos el mismo razonamiento.
La pegunta es: si nos
movemos con esos criterios ¿qué frutos da nuestra vida? O si queremos ser un
poco más sinceros ¿estamos tomando en serio nuestro ser cristianos?
Su familia, sus
amigos, sus discípulos le dijeron muchas veces a Jesús que midiera las
consecuencias de sus palabras, de su forma de actuar.
Jesús no
les hizo caso. Sabía que el Padre es Amor, Amor sin condiciones y destinado a
todos los seres humanos. Por eso no podía ponerse límites. Permaneció fiel al
Padre.
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