CONECTEMOS DIRECTAMENTE CON JESÚS
Domingo 9 de diciembre
2º de Adviento.
Lucas 3,1-6
Lo
primero es tomar conciencia de que necesitamos un contacto mucho más vivo con
su persona. No es posible alimentarnos solo de doctrina religiosa. No es
posible seguir a Jesús convertido en una sublime abstracción. Necesitamos
sintonizar vitalmente con él, dejarnos atraer por su estilo de vida, contagiarnos
de su pasión por Dios y por el ser humano.
No
lo hemos de olvidar. En los evangelios no aprendemos doctrina académica sobre
Jesús, destinada inevitablemente a envejecer a lo largo de los siglos.
Aprendemos un estilo de vivir realizable en todos los tiempos y en todas las
culturas: el estilo de vivir de Jesús. La doctrina no toca el corazón, no convierte
ni enamora. Jesús sí.
La
experiencia directa e inmediata con el relato evangélico nos hace nacer a una
nueva fe, no por vía de «adoctrinamiento» o de «aprendizaje teórico», sino por
el contacto vital con Jesús. Él nos enseña a vivir la fe, no por obligación
sino por atracción. Nos hace vivir la vida cristiana, no como deber sino como
contagio. En contacto con el evangelio recuperamos nuestra verdadera identidad
de seguidores de Jesús.
Recorriendo
los evangelios experimentamos que la presencia invisible y silenciosa del
Resucitado adquiere rasgos humanos y recobra voz concreta. De pronto todo
cambia: podemos vivir acompañados por Alguien que pone sentido, verdad y
esperanza en nuestra existencia. El secreto de toda evangelización consiste en
ponernos en contacto directo e inmediato con Jesús.
CAMPAÑA DEL POT 2018
Com tots els anys Caritas interparroquial ens ha mobilitzat perquè donem una mica de nosaltres pels altres.

Júniors, Confirmació, voluntàries i voluntaris de les dues parròquies hem eixit al carrer a treballar pels més necessitats.

Júniors, Confirmació, voluntàries i voluntaris de les dues parròquies hem eixit al carrer a treballar pels més necessitats.
JESÚS NOS INVITA A RESTAURARNOS Y NACER A UNA NUEVA VIDA
Domingo 2 de diciembre
1º de Adviento
Lucas 21,25-28.34-36
No
hemos de vivir atrapados por el miedo o la ansiedad. El «último día» lo
forzamos nosotros cada vez que nos convertimos en grandes egoísta y solo
pensamos en nosotros sin pensar que no estamos solos y que a nuestro alrededor hay
mucha gente que sufre por ese egoísmo, por el contrario cuando creamos amor a nuestro alrededor nos
liberamos a un mundo mejor y encontramos a Jesús en nuestro camino.
Lucas
resume el pensamiento de Jesús con estas palabras admirables: «Levantaos, alzad
la cabeza: se acerca vuestra liberación». Solo entonces conoceremos de verdad cómo
ama Jesús al mundo.
Hemos
de reavivar nuestra confianza, levantar el ánimo y despertar la esperanza. Un
día los poderes financieros se hundirán. La insensatez de los poderosos se
acabará. Las víctimas de tantas guerras, crímenes y genocidios conocerán la
vida. Nuestros esfuerzos por un mundo más humano no se perderán para siempre.
¿Cómo
estamos viviendo estos tiempos comportándonos con los más necesitados de
comprensión, pobreza, amistad…? ¿Estamos despiertos? ¿Vivimos dormidos? Desde
las comunidades cristianas hemos de alentar la indignación y la esperanza. Y
solo hay un camino: estar junto a los que se están quedando sin nada, hundidos
en la desesperanza, la rabia y la humillación.
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