POR UN MUNDO MEJOR


Domingo 9 de noviembre
32 del Tiempo ordinario
Juan 2,13-22

"Solo podremos edificar un mundo mejor si nos edificamos,  primero, a nosotros mismos".

Ciertamente que en la vida de muchos cristianos puede ocurrir como en el caso de aquella joven que se empeñaba en gastar lo indecible en mil maquillajes para embellecer su rostro. Un día, estando delante del espejo acicalándose, se le acercó una amiga y le dijo: “Amiga: ¿por qué te empeñas en disimular tanta imperfección? ¿Por qué no dejas que brille la naturalidad que Dios te ha dado?”.

Los extremos son malos. La belleza del templo católico es precisamente la comunidad que celebra y se congrega dentro de él. La mayor inversión que podemos hacer es precisamente vivir lo que escuchamos dentro de cada espacio sagrado. Lo contrario… sería un maquillaje con sonidos de campanas, altas torres y bonitas fachadas… pero con poco cimiento y fundamento.

JESÚS TIENE QUE SER EL CENTRO DE NUESTRA FE


Domingo 2 de noviembre
hoy es el día de las personas que pasaron por nuestras vidas.
Juan 14, 1-6


Estamos muertos cuando pensamos solo en nosotros sin darnos cuenta que las personas de nuestro alrededor están sufriendo por nuestra culpa.
Solo entendiendo que Jesús es el camino la verdad y la vida podremos entender que el esta en los demás.
Jesús nos invita a que cada uno encuentre el sitio en su casa pero que no pongamos más escusas para vivir en la misma casa que el.



Aclara nuestra mirada,

que está confundida,
vemos borroso,
y, veces, equivocado.
Pasas por delante nuestro
y no te conocemos.
Está tu ejemplo cerca
y no nos damos cuenta.
La vida brota, nueva,
escondida en las semillas
de la justicia, la solidaridad,
la libertad, la paz,
pero no somos capaces
de sorprendernos por sus brotes,
o contagiarnos de su vitalidad.
Nos creemos mejor que los demás

y hacemos lo mismo que ellos, Señor,

pedimos signos, sin entender

que los tenemos a todos lados,
sólo hay que mirar con tus ojos
para aprender a cambiar.

JESÚS SIEMPRE ESTA CON LOS NECESITADOS

Sábado 1 de Noviembre
Todos los Santos
Mateo 5,1-12a

Dichosos los pobres: Son pobres porque no pusieron las riquezas como lo principal de sus vidas. Dichosos los sufridos: Son sufridos porque fueron personas capaces de aguantar mucho y de sufrir malos ratos sin echarse para atrás. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia: Son hombres y mujeres que tienen hambre y sed de justicia porque tuvieron hambre y sed de hacer las cosas bien y reflejaron en sus vidas la bondad de Dios. Dichosos los misericordiosos: Son misericordiosos, compasivos, capaces de disculpar y perdonar a todos, pero, sobre todo, capaces de compadecerse de los más desgraciados del mundo. Dichosos los limpios de corazón: Son limpios de corazón, transparentes como los niños, sin malas intenciones, diciendo siempre la verdad con sus palabras y con sus vidas. Dichosos los que trabajan por la paz: Y dice Jesús que les llamarán «hijos de Dios» porque trabajaron por la paz.